Abiertos a todo el mundo en diálogo profético

MS 58: Como Claret, estamos convencidos de que nuestro espíritu es para todo el mundo [1]. Hoy entendemos el mundo en un sentido global: el otro, la naturaleza, el cosmos, el mundo virtual, etc.Este mundo ya está habitado por Dios. Necesitamos una sensibilidad que nos ayude a descubrir todo lo que Él ya hace en el mundo (cf. RM 28). De aquí brota nuestro diálogo con las ciencias, la cultura, las religiones, etc. 

MS 59: La Misión significa anunciar el Evangelio teniendo en cuenta la acción previa del Espíritu de Dios en el mundo. Así queda configurada como missio inter gentes, diálogo profético (cf. HAC 58). La Iglesia, que nace de la missio Dei, se muestra como una comunidad que no solo da, sino que recibe; que no impone, sino que persuade; que ama y respeta la libertad y la dignidad; que se vacía de sí misma y es humilde para crecer con el otro (cf. EG 171). En el diálogo de la vida surgen las cuestiones y planteamientos más serios de la Misión (cf. LS 10). Se descubre así cómo Dios se revela en los contextos y cómo estos nos abren a la revelación de Dios. 

MS 60: La Congregación asume como propia esta forma de ser oyentes y servidores de la Palabra. El XXIV Capítulo General señaló la importancia del diálogo profético de vida como clave de nuestra acción pastoral y misionera (cf. HAC 58, 2). Necesitamos ahora entrar en una nueva fase, abierta y creativa. El diálogo asume diversas formas: diálogo como presencia (viviendo más que haciendo), diálogo interreligioso e intercultural que promueve la paz y la reconciliación; diálogo con la creación que nos lleva a la conversión ecológica. En este diálogo vivimos el anuncio y la denuncia que forman parte de la profecía. Un diálogo que también dirigimos al nuevo continente digital y a las generaciones jóvenes para evangelizar y ser evangelizados. Somos hombres que arden en caridad: “el diálogo es el nuevo nombre de la caridad” (VC 74). 

MS 61: Cuando el diálogo resulte difícil, la oración, la intercesión, la paciencia, la misericordia y la humildad fortalecerán nuestra esperanza en que el Espíritu llevará a cabo su obra en los demás y en nosotros. 

MS 62: El diálogo profético con todos nos abre nuevos horizontes, nos proporciona posibilidades inéditas y nos concede nuevos impulsos y energías para una misión más creadora, imaginativa e innovadora. 

MS 63: Por eso, pretendemos: 

1)      Hacer del diálogo nuestro estilo y medio de evangelización que configure nuestras palabras, obras, ministerios y modos de vida.

2)      Abrirnos cordialmente a las nuevas ideas, con especial atención a las que provienen de las generaciones jóvenes, tratando de comprender sus circunstancias, culturas y modos de ser para discernir y responder adecuadamente, y así favorecer la “mística del encuentro”. Para ello, es necesario inculturarse, superar prejuicios, miedos y defensas.

3)      Impulsar el diálogo ecuménico, intercultural, interreligioso y social, promoviendo la reconciliación, el perdón y la paz [2].

4)      Plantear la formación inicial y continua en la clave del diálogo profético y la imaginación creadora. 



[1] Cf. Carta a Don Giovanni Brunelli (Vic, 12 de agosto de 1849): EC I, 305.

[2] Cf. Ecclesia in Africa 105.

"¡Somos misioneros! La Misión pertenece a nuestra identidad más profunda". | "We are missionaries! The Mission belongs to the core of our most fundamental identity".

MS 1 (Cf. CC 2; Dir 26.)

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