En la formación de evangelizadores

Quienes trabajamos en el ámbito de la educación estamos acostumbrando a poner en práctica en nuestras aulas ciertas rutinas de pensamiento, es decir, estrategias cognitivas que consisten en preguntas o afirmaciones abiertas que promueven el pensamiento en los estudiantes. Una de ellas es la que denominamos CPI. C de color, P de palabra e I de imagen. Un CPI consiste, simplemente, en asociar algo (en nuestro caso un texto, pero puede ser un vídeo, una fotografía,…) con un color, una palabra y una imagen.Os propongo que hagamos un CPI con el segundo de los rasgos carismáticos en la misión: Oyentes y servidores de la Palabra de Dios (MS, 42-45). No dejéis de hacer el vuestro. Es sencillo y muy práctico. Comparto el mío con vosotros pensando en la formación de laicos evangelizadores.Color: ROJO. El rojo simboliza el poder y la acción. Es el color al que se asocia con la vitalidad, la ambición y la pasión. El rojo significa también confianza en sí mismo, coraje, valentía y una actitud optimista ante la vida. Éxito, triunfo, guerra, sangre, fuerza, pasar a la acción y alcanzar sus metas. Quizá los laicos con quienes trabajamos y nosotros mismos estemos llamados, como Claret,  a recuperar el apasionado ministerio del evangelio a tiempo y a destiempo, a proclamarla con pasión la Palabra, a conectarla con la vida, a ofrecerla como horizonte de sentido y a meditarla con humildad.Palabra: ESCUCHA.  Qué fácil de decir, qué difícil de poner en práctica. Qué difícil ponerse a la escucha en silencio, adoración, contemplación y discernimiento para acoger la Palabra que hemos de hacer palabra (con minúscula). Qué fácil de decir, qué difícil de poner en práctica en nuestros contextos de formación de laicos evangelizadores. Qué difícil fomentar la escucha contextualizada, escuchar a Dios en los acontecimientos de la vida, ser profetas y hombres de diálogo. Qué difícil si no hay una real y sincera escucha y acogida de la PALABRA.Finalmente, la imagen: COMPÁS. Me ha venido a la mente inmediatamente la parábola del compás de Claret. “Me figuraré que mi alma y mi cuerpo son como las dos puntas de un compás; y mi alma, como una punta, está fija en Jesús, que es mi centro; y que mi cuerpo como la otra punta del compás, está describiendo el círculo de mis atribuciones y obligaciones con toda perfección en la tierra y de eternidad en el cielo”. De eso se trata, ni más ni menos. _____ Juan José Raya Araque, CMF [Segovia, España]
"The Word of God is always alive and active" (Heb 4, 12). The different ways undertaken by any people in the expression of the Word of God still retains the above biblical truth. Hence Claretians as “Servants of the Word” are always at the forefront in the spreading of the Word through all and every available means; this defines one of our charismatic heritages. We welcome the Word, read the Word and meditate on the Word. Together with the Church we are committed to give a response to the Word. However as “Listeners and Servants of the Word of God” this entails taking this Word to the world “peripheries”-places where the Word has not been heard or adequately preached. Here in some parts of East Africa, Claretians can evolve a strategy through audio scriptures for the non literate language groups, because some percentage of God’s people is not literate. In this way the audio scriptures will advance the Word, since the audio scriptures provides “the language group an opportunity to listen and discuss the Bible through organized, periodic listening sessions”. This tallies in with the mind of the general chapter in “…using the most appropriate and discerned means, above all in places where the Word is not heard or where there is not an adequate response” (MS. 45). In all this, lay evangelizers will be trained in the proper use of the audio scriptures, and they can also be involved in the preparation of the audio, since it will be in the local languages or dialects. _____ Pius Nwankwo, CMF [Prefect of Apostolate of St. Charles Lwanga Indep. Delegation]
Agradezco a los que cultivaron mi fe, en mi parroquia claretiana y en mi colegio claretiano de Las Palmas de Gran Canaria, donde crecí, que sembraran en mí el aprecio y la acogida de la Palabra. Mis formadores supieron dar profundidad a lo ya sembrado, y me ayudaron a fraguarme como oyente-servidor de la Palabra, en mi ser Misionero Claretiano, consagrado y ministro. Con lo afianzado en mis años formativos, y con las variadas ayudas congregacionales que me facilitaban seguir desenvolviendo esa configuración desde la Palabra, ella ha determinado mi ministerio, en el que, con naturalidad, ocupa un lugar privilegiado. Al estar desarrollando mi vida misionera habitualmente con laicos, y dedicado en gran medida a su formación, incluso -por muchos años- como primera misión, casi exclusiva, surgió en mí una nueva inquietud en torno a la escucha de la Palabra. Percibí que los seglares escuchaban con gusto la Palabra y le concedían un lugar destacado en su compromiso, pero que lo hacían en la misma sintonía que yo, con el mismo registro. Yo no puedo dejar que la palabra  me afecte como lo que soy, consagrado y sacerdote, y al compartirla con los seglares, descubro que ellos estaban acostumbrados a leer la Palabra desde esas claves de la vida consagrada y sacerdotal. Quizá porque así, de manera inconciente, les estábamos formando. Entonces inicié con algunos seglares una escucha de la Palabra desde su propia secularidad, desde su propia vocación y misión. Empezamos a hacer algo sencillo: leer el evangelio del Domingo, educándonos en hacerlo, cada uno de los participantes, desde un hilo de la vida seglar. Fue realmente para nosotros un descubrimiento, un don. Empezaron a surgir comentarios al Evangelio escuchado y servido desde la vida matrimonial, o desde la educación de los hijos, o desde el trabajo o el paro, o desde la acción sindical, o desde el trabajo en la cárcel o con inmigrantes, o desde la enfermedad, o desde el tercer mundo o el cuarto mundo... Eso les fue configurando, la Palabra iba permeando la vida que llevan en los distintos ámbitos en que se movían, iluminando, aportando significados, proponiendo nuevas actitudes y acciones. Empezamos a compartirlo y creamos un servicio para distribuirlo por correo electrónico. Un coordinador, del Movimiento de Seglares Claretianos, se responsabiliza cada semana de su edición. El mismo coordinador se encarga también de renovar los comentaristas en cada tiempo litúrgico. Detrás de cada una de esas entregas semanales de lo que llamamos "Evangelio Seglar", hay un equipo de al menos seis seglares, frecuentemente de diversas zonas del mundo y diferentes situaciones vitales. A la hora de estructurar los diversos comentarios, descubrimos que, era mejor seguir la la pedagogía de la lectura orante, o letio divina, pues nos ayuda a interactuar con la Palabra en todos los matices de su riqueza, dejando que ilumine la vida, orando desde ella, contemplándola con el corazón, y descubriendo los compromisos a los que nos conduce. Uno de los seglares abrió una página, www.laiconet.es, donde reproduce y conserva la edición semanal de "Evangelio Seglar". El sitio web claretiano www.ciudadredonda.org está publicando también este comentario seglar al Evangelio. No siempre tienen éxito los coordinadores en que los colaboradores hagan el comentario como seglares que son, pues lamentablemente no es extraños que escriban como si fueran un sacerdote dando un sermón, pues realmente no es tan fácil cambiar la clave vital desde la que acojo y sirvo la Palabra. Pero cuando el colaborador comprende la propuesta y se aventura en ella, surge un aporte rico, donde la Palabra va iluminando y configurando la vida laical en todas su facetas, engarzada en los acontecimientos, formando una vocación seglar lúcida, enraizada en la Palabra. _____ Juan Carlos Monroy CMF [Bayamón, Puerto Rico]

"¡Somos misioneros! La Misión pertenece a nuestra identidad más profunda". | "We are missionaries! The Mission belongs to the core of our most fundamental identity".

MS 1 (Cf. CC 2; Dir 26.)