En el servicio de gobierno

Estos números (MS 42-45), leídos desde el gobierno, postulan coherencia y mistagogia en los superiores. La autoridad de Jesús procedía de la concordancia entre lo que decía y lo que hacía. Su vida era pura transparencia de la voluntad del Padre. Su servicio consistía en desvelar y introducir en el misterio de amor de Dios a los hombres. Ser asiduos en la escucha de la Palabra ayuda a hacer creíble y eficaz nuestro servicio para que nuestros hermanos vivan con gozo la Alianza. _____ Aquilino Bocos, CMF [Madrid, España] 
In a recent training offered by the General government to the new Provincials on their responsibility of governance, the participants were asked to reflect on the Charismatic Trait, being “Listeners and servants of the Word of God” (MS 42-45), at the service of governance. There were a variety of answers to this question. Naturally, the Word of God that is in the Bible was used by all for listening to what God would tell us today. The joy of having Bible sharing in all our communities was heartwarming. Usually the Sunday Gospel is taken for reflection and study in our communities. By careful study of the source but being open to the timely interpretation that is demanded by the particular environment in which we are assigned, make our service to the Word - through the Proclamation of the Word and Preaching of it through homilies - more effective. Almost all our ministries are inspired by the interpretation of the Gospel in particular situations that calls us to greater commitment to justice seeking dimensions that lead people to a more loving way of life. All our council meetings as well community meetings begin with the listening to the Word revealed through the Bible. The continuous revelation of the Word, which unfolds today in our lives, is another important way that those in governance are called to be listeners and servants. In and through each of our brother the Word is taking flesh, calling us to a deeper realization of the Kingdom amidst us. Nurturing a contemplative attentive listening helps us in this service of governance. This disposition, to listen to what God reveals to us through our brothers and sisters (our collaborators) to fulfill the vision for which the congregation is established in the Church, is the primary service of those in governance. Pope Francis is asking us to learn the art of discernment. Discernment for us is through the lens of our Father Founder. Listening leads us to this process of discernment through which we are able to distinguish the source of what is revealed. In normal circumstances, the Cross serves as the final norm of discernment. Cross because, Jesus called us to ‘deny ourselves and take up our cross daily to follow him’. Cross is also the source of New Life for the whole of creation. Committing ourselves daily to read the Word reveled to us in the Bible and through our brothers those of us in governance live this Charismatic trait. _____ Callistus Joseph, CMF [Provincial Superior of Deutschland]
El XXI Capítulo General (1991) centró su reflexión en el tema “El servicio misionero de la Palabra”. El Capítulo compartió el fruto de su discernimiento con todos los hermanos de la Congregación a través del documento “Servidores de la Palabra”. De éste nació el proyecto “Palabra-Misión” que acompañó el camino congregacional durante seis años. Será seguramente a causa de mi participación en la elaboración del proyecto, pero he de confesar que éste marcó profundamente mi relación con la Palabra de Dios y su resonancia en las distintas facetas de la vida. Hoy se me pide que comparta algunos pensamiento en torno al tema de la Palabra de Dios, teniendo presente sus implicaciones para el ámbito del servicio de gobierno. Comparto, pues, algunas consideraciones en este sentido.
1. Ante todo quiero afirmar la absoluta necesidad de alimentarse con la Palabra de Dios. Y esto significa, entre otras cosas, dedicarle un tiempo cualificado diariamente. Era la práctica del P. Fundador. Hay que ir directamente a la Palabra. Leerla críticamente, espiritualmente y carismáticamente (me refiero al carisma misionero claretiano). Esto es lo que intentamos hacer a través del proyecto “Palabra-Misión”: ayudarnos y ayudar a nuestros hermanos a una lectura espiritual y misionera. Los superiores deben cuidar el acompañamiento en este sentido.
2. Recuerdo una intervención del Papa Benedicto durante el Sínodo sobre “La Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia”, en la que se refirió a los dos niveles de la hermenéutica bíblica propuestos en la constitución “Dei Verbum” del Concilio Vaticano II (cf. DV 12) y que siguen teniendo plena actualidad: El nivel histórico-crítico (con todas las nuevas aportaciones de la ciencia bíblica). No se trata de erudición, sino de una exigencia de la Encarnación y del carácter histórico de la revelación. Pero, si nos quedamos solamente en este nivel, la Escritura se convierte simplemente en objeto de investigación, libro del pasado. El nivel espiritual: es la lectura realizada bajo la acción de la Espíritu que se vuelve a comunicar a través de la Palabra que Él mismo inspiró. Es la dimensión teológica de la Escritura. La Escritura se hace entonces comunicación de la Palabra de Dios para el creyente. Ésta es la lectura que hacía el P. Fundador; una lectura que le descubrió su vocación misionera y alimentó constantemente su itinerario espiritual y apostólico.
3. Nuestra lectura de la Palabra ha de ser profética. Y una lectura profética de la Palabra exige una sintonía profunda con los pobres y excluidos, con quienes sufren persecución por causa de la justicia y con quienes trabajan por la paz. Hay que leer su situación a la luz de la Palabra y escuchar la Palabra desde su situación, pues ello será una garantía de fidelidad al Señor que proclama las Bienaventuranzas. El contacto que pude tener, durante los años de servicio en el gobierno general, con muchos hermanos de Congregación y con innumerables situaciones humanas me ayudó mucho en este sentido. No dejemos que nuestros apegos y falta de celo acallen o desdibujen el mensaje profundo de la Palabra de Dios y su exigencia.
4. Será bueno que los superiores tengan presente lo que se dijo en la propuesta número 24 del Sínodo sobre la Palabra de Dios en la vida y misión de la iglesia. Copio una parte de ella: “La vida consagrada nace de la escucha de la Palabra y acoge el Evangelio como su norma de vida. En la escuela de la Palabra la vida consagrada renace constantemente, redescubre su identidad y se convierte en “evangelica testificatio” para la Iglesia y para el mundo. Llamada a ser exégesis viviente de la Palabra de Dios (Benedicto XVI, 2 de febrero, 2008), es ella misma una palabra con la que Dios sigue hablando al mundo y a la Iglesia. Les exhorta, al mismo tiempo, a cuidar los espacios personales y comunitarios de escucha de la Palabra y a promover escuelasde oración abiertas a los laicos, sobre todo a los jóvenes. Sepan escuchar la Palabra con corazón de pobres y expresen su respuesta a ella en el compromiso por la justicia, la paz y la integridad de la creación”. Deberíamos comentar este texto en alguna reunión comunitaria y dejar que nos anime y cuestione.
5. Finalmente la Palabra que recibimos, la acogemos para poderla testimoniar y anunciar. Somos misioneros, servidores de la Palabra. La pastoral bíblica debería ser una de las características de nuestras actividades apostólicas. Buscamos la transformación del mundo para acercarlo al designio de Dios sobre la humanidad. Estamos llamados a desarrollar esta misión con sencillez y con una profunda convicción. Es la dimensión misionera. Con Jesús y con los hermanos, queremos ser fieles servidores de la Palabra de Dios.
6. No dejemos de tener presentes los cuatro iconos que presentó la carta final del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia: VOZ: para nosotros es también la voz que nos suscitó en la Iglesia como carisma y que nos llama personalmente al seguimiento radical de Jesús en una comunidad. ROSTRO: Es una invitación a una relación personal más profunda con Jesús. También para saber reconocer su rostro en los hermanos de comunidad y en los pequeños y marginados de nuestro mundo. CASA: Nuestra comunidad como lugar de acogida de la Palabra y como comunidad que se construye y vive desde las pautas que Ella nos ofrece. En la casa de la Palabra todos deben encontrar acogida, sobre todo aquellos que son memoria del “rostro” de Jesús. CALLE: Una vida consagrada que es llamada a testimoniar y anunciar la Palabra en el “encuentro” con todos aquellos que comparten la calle con nosotros (diálogo como principio inspirador de la misión). _____ Josep M. Abella, CMF [Cathedral of Osaka, Japon - East Asia Ind. Delegation]

"¡Somos misioneros! La Misión pertenece a nuestra identidad más profunda". | "We are missionaries! The Mission belongs to the core of our most fundamental identity".

MS 1 (Cf. CC 2; Dir 26.)