Misioneros 'con Espíritu'

MS 39: Hemos sido agraciados con una espiritualidad peculiar, heredada de san Antonio María Claret y nuestra rica tradición. Como Hijos del Inmaculado Corazón de María, estamos llamados a ser hombres abiertos al Espíritu, conducidos por Él y siempre dóciles a sus mociones: hombres que arden en caridad. La Iglesia actual refuerza este rasgo cuando habla de “evangelizadores con Espíritu” (EG 259), que arden en el fuego del Espíritu (cf. EG 261) y de la Misión (cf. EG 268-274). 

MS 40: Nuestro camino de espiritualidad en misión abre en cada uno de nosotros y en cada comunidad  procesos de escucha del Maestro, de identificación progresiva con su estilo de vida obediente, célibe y pobre (cf. CC 39); y potencia nuestro testimonio y anuncio evangélico con la audacia (parresía)de los grandes misioneros: en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente. Nuestra docilidad al Espíritu hace florecer en nosotros virtudes características de nuestro carisma misionero (cf. CC 39-45): audacia y creatividad [1], cordialidad [2], alegría [3], cercanía [4], humildad y mansedumbre [5]. Y ante las situaciones de disminución, persecución y muerte, nos gloriamos en la cruz de Cristo [6]. Sin una fuerte espiritualidad y oración incesante (cf. CC 33), no seremos creíbles, capaces de comunicar el Evangelio, ni de llegar a ser místicos en la misión. 

MS 41: Por eso, pretendemos:

1)      Vivir en actitud de discípulos, sensibles para reconocer los signos del Espíritu en contacto cordial y atento con las personas; capaces de acoger el don de Dios que habita en la historia y de leer los acontecimientos desde la fe y nuestro carisma.

2)      Cultivar nuestra espiritualidad de hijos del Inmaculado Corazón de María, formados en la fragua de su Corazón.

3)      Colocarnos en actitud de éxodo, colaboradores del Espíritu en la transformación de la realidad, ámbito privilegiado para el discernimiento misionero, que busca lo más urgente, oportuno y eficaz.

4)      Ser testigos de la alegría que el Espíritu genera en nosotros, superando el pesimismo, la acedia, la mundanidad y nuestras debilidades. 



[1] Cf. CC 46, 62; EG 33.

[2] Cf. CC 40; EG 44-45.

[3] Cf. CC 58; EG 21.

[4] Cf. CC 46; EG 23.

[5] Cf. CC 41, 42; EG 146.

[6] Cf. Flp 2, 6-11; CC 43-45.

"¡Somos misioneros! La Misión pertenece a nuestra identidad más profunda". | "We are missionaries! The Mission belongs to the core of our most fundamental identity".

MS 1 (Cf. CC 2; Dir 26.)