En los Centros de Espiritualidad

Ser misionero claretiano “abierto a todo el mundo en diálogo profético” en mi contexto apostólico de animación de la Fragua para Misioneros y otras personas de la Familia Claretiana significa, entre otras, estas cosas:

· Desarrollar mi capacidad de acogida y empatía hacia los distintos. Evitar el talante colonialista que pueda tener mi acción misionera, para entender que los caminos del Espíritu nunca quedan limitados por mis esquemas mentales o emocionales. Él está actuando en todos por otros caminos.

· Ser honesto para no declinar la verdad del evangelio que he recibido en la Iglesia y que debo transmitir con todo el cuidado posible, sin callarla, rebajarla, ni adulterarla… Si el diálogo no es evangélico y sincero, jamás puede ser profético.

· Entender que hay un lenguaje no-verbal con el mundo que debe ser usado. Viene establecido por la gramática de la caridad que es la lengua universal que todo el mundo reconoce. Todo gesto de amor, por modesto que sea, condensa una verdad que nos hermana a todos y que enriquece tanto al que lo realiza y al que lo recibe. _____ Juan Carlos Martos, CMF (Director del Centro La Fragua, Madrid – España)

  

"¡Somos misioneros! La Misión pertenece a nuestra identidad más profunda". | "We are missionaries! The Mission belongs to the core of our most fundamental identity".

MS 1 (Cf. CC 2; Dir 26.)