En la pastoral juvenil

Appartengo alla generazione nata poco prima della Seconda guerra mondiale; ho attraversato il tempo della legge e delle regole. Il Vaticano II, vissuto mentre studiavo teologia a Roma, mi ha fatto affacciare con simpatia sul mondo. Ho avuto l’ingenuità di pensare che sarebbe stato mio compito risvegliare il popolo di Dio. Poi l’immersione nella vita, il lavoro per sopravvivere, mi ha fatto diventare ogni giorno uno come gli altri, sperimentando la difficoltà del linguaggio e delle parole. La profezia che porto dentro è quella di essere rimasto compagno e fratello universale._____ Angelo Cupini, CMF (Casa Sul Pozzo, Lecco – Italia)

 

Una vez un Claretiano me dijo unas palabras que nunca olvidaré: “para un Claretiano el mundo es su casa”. Y es que para un misionero claretiano el horizonte es siempre todo lugar y circunstancia donde la vida clame y, “allí”, junto a los rostros concretos de la historia, estamos llamados a construir nuestro hogar. Sin distinciones, nos hacemos hermanos de todas las personas, y a todos comunicamos el fuego del amor de Dios que nos habita. “Allí” somos enviados a comunicar, en la lógica del diálogo.

En estos momentos mi “allí” es Puerto Rico, el país que me vio nacer en la vida, y ahora me ve nacer en el ministerio como misionero sacerdote. La misión que me ha sido encomendada con los jóvenes me urge potenciar la lógica del diálogo, provocándoles con nuestro estilo de vida, en la escucha que capacita para la acogida del otro, incluso cuando piensa distinto de mí.

Para un Claretiano el diálogo tiene apellido: “profético”. Nuestra identidad y nuestras palabras deben provocar los “allí” donde vivimos. La verdadera palabra evoca, provoca y convoca. La profecía es la expresión de una vida abrazada por la “pasión” de Dios por el mundo. El profeta siente con Dios, palpita con Dios, por su amor por el mundo. 

Durante este tiempo de pandemia he descubierto que un modo concreto de estar “allí” (sin límites geográficos), es por medio de la música. Es un modo de profecía, que evoca, provoca y convoca. La música es capaz de llegar a rincones del ser en que la palabra hablada encuentra límites. En fin, apertura, mundo, diálogo y profecía, en mi vida se conjugan con la palabra música._____Luis Enrique, CMF (Bayamón, Puerto Rico)

"¡Somos misioneros! La Misión pertenece a nuestra identidad más profunda". | "We are missionaries! The Mission belongs to the core of our most fundamental identity".

MS 1 (Cf. CC 2; Dir 26.)