En la pastoral educativa

Nuestra manera de ser portavoces, o mejor, portadores del Evangelio de Jesús para nuestro mundo, tiene una especificad, un aire de familia, una forma de hacerlo, unos rasgos. Uno de ellos es nuestro deseo, nuestra aspiración de hacerlo abiertos a todo el mundo en diálogo profético (MS 58-63).

En el ámbito educativo y colegial, pensando en nuestros alumnos y sus familias -aunque no sólo en ellos- este rasgo suena a reconocimiento, a respeto y a puntos de encuentro. En definitiva, a misión. Nuestra tarea evangelizadora sólo es posible partiendo del reconocimiento del otro, de su concepción y visión de la vida, muchas veces muy distinta de la nuestra. Con ellos, alumnos y familias, desde un profundo respeto, y por tanto sin imposiciones ni condenas, dialogamos sobre nuestra manera de entender la vida (sobre nuestro Ideario o Carácter Propio), a la vez que escuchamos sus propias visiones y concepciones. Dialogar es escuchar con voluntad de entendimiento, con voluntad de llegar a puntos de encuentro para seguir caminando juntos.

En nuestro ámbito educativo este rasgo tiene mucho que ver con un trabajo de personalización, de mirar a cada alumno con la mirada compasiva de Dios y preguntarle, como haría Jesús de Nazaret,… ¿qué puedo hacer por ti?_____ Juan José Raya Araque, CMF (Colegio Claret de Segovia, España).

"¡Somos misioneros! La Misión pertenece a nuestra identidad más profunda". | "We are missionaries! The Mission belongs to the core of our most fundamental identity".

MS 1 (Cf. CC 2; Dir 26.)