En JPIC

La Presencia Profética en los MárgenesTodavía hoy me sigo preguntando acerca de las demandas y tareas de los profetas y cómo hemos de vivir y actuar en nuestro tiempo. Me gusta recordar un texto de Albert Nolan en su libro “Jesús Hoy, Una Espiritualidad de Libertad Radical”. Allí dice que ‘los profetas son personas que hablan cuando otros permanecen en silencio’. 

¿Cómo hablamos entonces en un mundo dominado por una cultura del poder y la violencia, cuando este mismo mundo, tan dominado por la tecnología y las redes sociales, es tan superficial? ¿Cómo hablamos al mundo de hoy? ¿Cómo podemos hacer que nuestros pronunciamientos ex cathedra resulten más iluminadores o significativos para los que viven en la miseria, en los márgenes de la sociedad? De hecho ¿dónde están esos márgenes? ¿Dónde estamos nosotros, comunidades consagradas? ¿Cuál es nuestra misión? 

Sigo formulándome todas estas cuestiones cada día... Estoy seguro de que podemos encontrar miles de respuestas en muchos de nuestros documentos. Una de las últimas lecciones es ser uno con los otros. Esto implica estar en comunión con los pobres y los necesitados, con las comunidades marginadas. Significa acercarse a ellos, incluso físicamente y ganarse su amistad y confianza. Sentir con los pobres implica una intimidad con ellos de una forma que refleje sus vidas, implica evitar estilos de vida derrochadores o renunciar a elementos no esenciales. Algunos lo llaman llevar una ‘vida simple’. Albert Nolan lo llama ‘pobreza evangélica’. Así nos podremos convertir en signos de la compasión de Dios en medio de la impotencia.

Otra lección es vivir en diálogo con los otros. A lo largo de la vida debemos implicar en esta opción a los que tienen ‘otros carismas’, quizá ‘otros modelos de vida consagrada’: los laicos, la sociedad civil y otros movimientos por la vida. El diálogo en sus varias dimensiones augura una apertura a ese ‘otro mundo’ que es posible. De ahí la necesidad del diálogo con todas las culturas y tradiciones religiosas, con otros creyentes. Y, si creemos en la integridad de la creación, el diálogo con la tierra.

Podemos llevar el diálogo un paso más allá para declarar que nosotros podemos ser co-creadores de un nuevo mundo que reconoce y aprecia la presencia de un poder sanador y benevolente que sostiene la vida misma. En este sentido, el punto de encuentro del diálogo religioso son los pobres: Del diálogo a la solidaridad por la paz.

Los pobres del mundo, con todas sus carencias, son la presencia que proclama la misericordia y el amor de Dios. Unidos en solidaridad, podemos definir nuestro espacio y tomar parte en el esfuerzo general para construir un mundo más seguro, limpio y pacífico. Podemos unir nuestra palabra a la llamada general a respetar y conservar las diversas formas de vida, de todo tipo y en todas partes, y vivir sosteniblemente. Al afirmar nuestra responsabilidad como parte de la creación, nuestra solidaridad por la paz se convierte en una forma de unirnos como personas a las que nos preocupa este mundo y en el que nos sentimos socialmente responsables de ayudar y compartir con todos, especialmente con los más necesitados.

Asumiendo la espiritualidad de los mártires. No puedo finalizar sin hacer memoria con mucha piedad de los mártires de nuestra tierra, de nuestros mártires, sacerdotes, religiosos y laicos que han derramado su sangre por causa de su fe y de su presencia misionera, sin olvidarnos también de los muchos que han sufrido el secuestro y la tortura. En mi recuerdo están todos ellos. Son parte de nuestra tierra.”

Vivir en diálogo con los pobres es asumir la posibilidad de ser malentendido, perseguido incluso. Si los pobres son de veras los oprimidos y marginados, aquellos que estén a su lado experimentarán la persecución en la lucha contra la opresión, como fueron perseguidos los profetas, como lo fue Juan Bautista, como lo fue Jesús mismo.

Ellos son nuestra inspiración y nuestra fuerza en el conflicto, en la incertidumbre y el miedo. ... Ellos son el paradigma de la espiritualidad de los profetas: vivir la libertad del Evangelio, la libertad de Jesús, que es la libertad para hacer la voluntad del Padre, el trabajo de Dios. Como dice el evangelio de Lucas: “me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor’.”

“Bienaventurados los pobres... Bienaventurados los que lloran... Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia... Bienaventurados los que trabajan por la paz... porque ellos serán llamados hijos de Dios.”

Este es el significado de los mártires de hoy en la Iglesia. Esto es la espiritualidad de la vida religiosa._____Angel Calvo, CMF (Zamboanga – Filipinas)

 

"¡Somos misioneros! La Misión pertenece a nuestra identidad más profunda". | "We are missionaries! The Mission belongs to the core of our most fundamental identity".

MS 1 (Cf. CC 2; Dir 26.)